La nueva Constitución de Cuba abraza la agenda global LGTBI

Cuba tiene una nueva Constitución aprobada por ‘unanimidad’ en la Asamblea Nacional del Poder Popular. Sus 605 parlamentarios dijeron ‘sí’ a un documento que ha sido recibido por la mayoría de los analistas y casi toda la prensa como una señal de abertura y cambio verdaderos para la isla.  Tal dispositivo permitirá, por ejemplo, la inserción de la ideología de género en el sistema educativo, que ya es invasivo y doctrinador; o que se penalice cualquier opinión crítica respecto a las orientaciones sexuales o los diversos ‘géneros’, considerándola un acto de discriminación, al tiempo que se redefine el concepto de matrimonio.

La nueva Carta Magna, que sustituirá hacia final de año la actual sancionada en 1976, suprimió del artículo 5 que “la sociedad comunista” sea el objetivo hacia el que camina el pueblo cubano, pero ratificó que “el carácter socialista del modelo político y económico es irrevocable” donde el Partido único “desempeña un papel rector”.

Mantuvo “como principios esenciales de la economía la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción”, pero también reconoció “el papel del mercado y de nuevas formas de propiedad, entre ellas la privada”, que esta prohibida en la ley fundamental vigente.

Incentiva la inversión extranjera, reconoce abiertamente el trabajo autónomo y el salario justo en relación al trabajo desempeñado.

Además integra una serie de “derechos y garantías” que hasta ahora no eran contemplados:“quejarse ante autoridades”, el ‘voto’ para adolescentes a partir de los 16 años, los derechos de información y de “recibir servicios de calidad”, el reconocimiento de la “presunción de inocencia” y del recurso de ‘hábeas corpus’, entre otros.

En los artículos 42 y 43 se incorpora “el principio de no discriminación por orientación sexual e identidad de género” a través del cual se podrán adoptar “normas jurídicas y políticas públicas”

Por más que algunos de estos cambios sean positivos, mi percepción es que se trata de una ‘perestrioka’ (una apertura económica, aunque limitada) sin ‘glasnost’ (la apertura política parece ser solo cosmética).

La remodelación del régimen comenzó formalmente en 2011 con la aprobación de los 313 de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido Comunista de Cuba. En ese documento programático Raúl Castro y su hermano Fidel trazaron los límites y la hoja ruta para una apertura controlada que permitiera la supervivencia de la isla y del grupo en el poder.

La nueva Constitución, que será llevada a ‘consulta popular’ del 13 de agosto, fecha del natalicio de Fidel, al 15 de noviembre de este año, merece realmente un análisis atento y detallado para poder calibrar las posibles implicaciones de la ‘abertura’ que se anuncia.

Una apuesta profunda y radical

Sin embargo, el análisis general quedará para otra ocasión. Quiero aquí llamar la atención para el hecho de que, además de una incipiente ‘perestroika’ y un ‘glasnost’ más cosmético que real, hay una tercera apuesta en la Constitución que parece ser, esa sí, más profunda y radical.

Es una apuesta en favor de completar la actual agenda de (re) ingeniería social que es impulsada a nivel global en diversos países. Se trata de una especie de aggiornamiento ante la esclerosis que padecía la dictadura, y cuyas palabras clave son ‘igualdad’ y ‘derechos’, preñadas – evidentemente – de significado que les da el ‘progresismo’.

La nueva Constitución, además de un apartado que establece los fundamentos políticos y otro que expone los fundamentos económicos del “régimen socialista y democrático” cubano, tiene un amplio capítulo sobre “derechos y garantías” para los ciudadanos.

“Estas modificaciones tendrán una consecuencia – en cierto sentido – positiva para las personas que experimentan atracción a su mismo sexo: en un régimen totalitario que los mataba o condenaba a prisión, el fin de estos abusos es un bien”

En los artículos 42 y 43 se incorpora “el principio de no discriminación por orientación sexual e identidad de género” a través del cual se podrán adoptar “normas jurídicas y políticas públicas”.

Tal dispositivo permitirá, por ejemplo, la inserción de la ideología de género en el sistema educativo, que ya es invasivo y doctrinador; o que se penalice cualquier opinión crítica respecto a las orientaciones sexuales o los diversos ‘géneros’, considerándola un acto de discriminación.

Además el artículo 68 redefinió el matrimonio, que no será más una institución formada por un hombre y una mujer, como lo determina la aún actual Carta Magna, sino una “unión concertada entre dos personas”, sin especificación de su sexo.

Aunque la adopción de niños por parte de homosexuales será reglamentado en el Código de Familia, en los artículos 69, 70 y 72 constitucionales se elimina cualquier tipo de limitación a los diferentes ‘tipos de familias’.

Estas modificaciones tendrán una consecuencia – en cierto sentido – positiva para las personas que experimentan atracción a su mismo sexo: en un régimen totalitario que los mataba o condenaba a prisión, el fin de estos abusos es un bien.

Campos de concentración para cristianos y homosexuales

Una de las páginas más negras del castrismo fue, sin duda, la creación de las llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción entre 1965 y 1968, que eran verdaderos campos de concentración para los ‘apestados’ del régimen.

Estos lugares estaban repletos de opositores intelectuales y políticos al régimen, de católicos y cristianos de otras denominaciones que rechazaban la dictadura y el ateísmo oficial, los disidentes de la revolución y también quienes eran identificados como homosexuales.

Todos ellos eran sometidos a un proceso de ‘reeducación’ que incluía vejaciones, trabajo forzado y tortura sistemática. Con frecuencia concluía con la muerte. En estos lugares infames fueron recluidos alrededor de 30.000 cubanos, entre los cuales habría casi un millar de presos por ser homosexuales.

Cuando las ‘unidades de ayuda’ acabaron, el horror continuó en las prisiones. En 1971, el Congreso Nacional de Cultura y Educación declaró la homosexualidad como una desviación incompatible con la revolución, por tanto debía continuar siendo perseguida.

La flexibilización inició en 1979, pero no fue sino hasta 1997, que una reforma al Código Penal terminó con la criminalización.

Bienvenida es entonces el fin de la persecución por el hecho de sentir atracción al mismo sexo. Sin embargo, el fundamento del que el neocastrismo parte es la aceptación de la perspectiva ideológica de género, con la consecuente ‘naturalización’ de la homosexualidad y la condena a la supuesta ‘heteronormatividad’.

Para respetar a un ‘homosexual’ y defenderle de injusticias no se requiere mas que el reconocimiento de la dignidad e igualdad sustancial, por naturaleza, de todos los seres humanos. Sin embargo, el régimen castrista ha sucumbido al lobby LGTBI abrazando plenamente y acriticamente su agenda.

Cuba asume las exigencias LGTBI

¿Le parece una exageración? Bien, de una ‘ojeada’ a las demandas presentadas en mayo de éste año al gobierno por 18 líderes del lobby LGTBI en Cuba. Entre las peticiones legislativas estaba reformar la Constitución e “incluir la orientación sexual y la identidad de género como causales de discriminación en los artículos 42 y 43, relacionados con el derecho a la igualdad”.

También “modificar el enfoque heterosexista de los artículos relativos a la formación de la familia, y la definición de matrimonio en el artículo 36. Se propone como alternativa de redacción: ‘El matrimonio es la unión voluntariamente concertada entre personas…’”

Y disponer que esta modificación se refleje “en el Código de Familia, el Código Penal, la Ley del Registro Civil y en cuanta norma jurídica lo amerite”.

Todo se incluyó. Sin excepción. El documento completo, con más reivindicaciones, puede ser leído aquí. Todos los firmantes son castristas o filocastristas y tiene estrechos vínculos con una mujer clave: Mariela Castro Espín.

Mariela Castro, hija del dictador cubano y principal líder LGTBI de la isla.
Mariela Castro, hija del dictador cubano y principal líder LGTBI de la isla.

Aquí es donde encontramos una ‘huella digital’ que apunta que este cambio no surgió ‘orgánicamente’ en la isla.

Mariela, psicologa, ’sexolaga’, diputada desde 2013 e hija de Raúl Castro y de Vilma Espín Guillois, quien fuera presidente de la Federación de Mujeres Cubanas, sin duda alguna es la más destacada musa y militante LGTBI del país caribeño.

La vasta cantidad de recursos económicos de su familia comunista y una amplísima red de relaciones personales y políticas son más que suficientes para que esta mujer articule no solo a nivel local, sino continental, del norte al sur. Es viajera frecuente a Canadá y posee el título de ‘visitante ilustre’ de Montevideo.

Desde el año 2000 es directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (Cenesex) desde donde opera. En 2005 redactó una iniciativa de ley, aprobada en 2008, para garantizar el ‘cambio de sexo’ en los servicios de salud. Ese mismo año se celebró la Primera Jornada Nacional contra la Homofobia y la Transfobia.

En 2015, ya como parlamentaria, intentó aprobar sin éxito el llamado ‘matrimonio igualitario’. “No hay aún condiciones”, dijo, y para “sacarse la espina” anunció la celebración simbólica de algunas ‘uniones’ entre personas del mismo sexo por parte de “algunos pastores que nos acompañan de cerca”.

La idea, reconoció publicamente, se la trajo de Toronto. Esos supuestos ‘pastores’ pertenecen a la ‘Iglesia de la Comunidad Metropolitana’ fundada en 1968, en la ciudad de Los Ángeles, por Troy Perry, homosexual y activista.

“Con las modificaciones constitucionales el negocio del turismo LGTBI en Cuba sin duda se consolidará y podrá convertir La Habana en Las Vegas del caribe donde parejas del mismo sexo del continente puedan ir a ‘oficializar’ su unión”

Desde el inicio este grupo religioso se presentó como “evangélico liberal” y orientado a la comunidad LGBT, la secta tiene una amplia expansión en Estados Unidos y Canadá, y desde hace por lo menos 15 años impulsa fundaciones en toda Latinoamérica con una peculiaridad: sus ‘ministros’ son personas que se consideran ‘transgénero’. Los primeros núcleos fueron montados en en Cuba, México y Brasil.

En 2017 realizaron un “Congreso Continental de Transexualidad y Teología” en la ciudad de Matanzas -la Atenas de Cuba- que concluyó con una “misa trans”,  lgbt”, que en realidad no fue misa, sino una simulación de la misma realizada por cuatro ‘ministras’ de Canadá, Cuba, Brasil y Estados Unidos, todos ellos hombres que afirman ser mujeres.

Hoy Cuba es signataria de los Principios de Yogyakarta, que extienden de manera forzada la Declaración Universal de los Derechos Humanos a la agenda reivindicatoria LGBT, y cuenta con un parlamentario ‘trans’ que se hace llamar Adela Hernández.

Este impulso a la agenda de género y LGTBI en Cuba fue respaldado por Brasil durante los gobiernos petistas de Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva y de Dilma Rousseff. Hay constancia oficial de las articulaciones de la Secretaria de Derechos Humanos de Brasil y del Ministerio de las Relaciones Exteriores de los Países Bajos para “la promoción de los derechos de la población LGBT” en Cuba.

El órgano interlocutor del país caribeño no era un ministerio o secretaria sino nada menos que el Cenesex, representado por la propia Mariela Castro, y parte de los recursos económicos para los programas a ser implementados venían del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Por esa labor la ONU premió a Castro Espín en 2014.

Con Obama, boom de turismo LGTBI

Además, hay un factor económico que no debe ser menospreciado para entender esta abertura. Con la aproximación de Estados Unidos a Cuba, bajo la administración de Barack Obama, se ha generado un ‘boom’ de turismo gay.

Según Dayron Ortiz, de la entidad Remember Cuba que ofrece paseos ‘gais’ en el país, “desde 2015 comenzamos a recibir mucho americanos, canadienses y europeos y se han creado paquetes especializados para este sector de la población que busca sexo y novedad”.

Alain Castillo, director de la empresa Mi Cayito Cuba, que ofrece excursiones como ‘Havana Gay’ el servicio de guías personalizados llega a costar entre 120 y 200 euros. Esta ‘nueva’ industria ha disparado también la prostitución masculina.

Página principal de una agencia de viajes LGTBI a Cuba como destino preferencial.
Página principal de una agencia de viajes LGTBI a Cuba como destino preferencial.

Con las modificaciones constitucionales este negocio sin duda se consolidará y podrá convertir La Habana en Las Vegas del caribe donde parejas del mismo sexo del continente puedan ir a ‘oficializar’ su unión.

Aunque el gobierno ha anunciado que someterá a consulta popular la novel Carta Magna, dificilmente se escuchará al pueblo que, según Gustavo Andújar, editor de la revista Espacio Laical de la Arquidiócesis de San Cristobal de La Habana, es macizamente contrario al ‘matrimonio’ entre personas del mismo sexo.

Aunque los obispos de la Iglesia Católica ha guardado silencio hasta el momento sobre la nueva Constitución, cinco denominaciones cristianas de la Isla se han posicionado ya abiertamente contra las innovaciones que agreden a la familia.

Estas son la Liga Evangélica de Cuba, la Convención Bautista de Occidente, la Convención Bautista de Oriente, así como la Iglesia Evangélica Asamblea de Dios y la Iglesia Metodista en Cuba.

La última lanzó una campaña pública en la que pide a los cubanos defender “el diseño original” del matrimonio y rechazar la ideología de género.

Habrá que estar atentos a cómo se desarrolla la consulta en los próximos tres meses y la actitud que los cristianos tendrán frente a esta apuesta del régimen comunista de abrazar e imponer la agenda progresista global impulsada, entre otras entidades, por la ONU.

Tal vez, y solo tal vez, sea el turno de la antigua joya del Caribe para experimentar la sana rebelión que ha movilizado a millones de familias latinoamericanas contra una imposición ideológica que ataca a su don más preciado: sus hijos.

Fuente: La nueva Constitución de Cuba abraza la agenda global LGTBI

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