Justicia Ciega: Uruguay condenan a concubino por daños y perjuicios derivados de supuesta violencia doméstica

Tribunal de Apelaciones en Uruguay confirmó sentencia que declaró la responsabilidad extracontractual de un sujeto, surgida de una supuesta situación de violencia familiar, a pesar de no encontrarse probada la misma. Se determinó que la reclamación por daños surgía de la violación del deber genérico de no causar daño a otro.

El art. 2 de la Ley N° 17.514, define como violencia doméstica “a toda acción u omisión, directa o indirecta, que por cualquier medio menoscabe, limitando ilegítimamente el libre ejercicio o goce de los derechos humanos de una persona, causada por otra con la cual tenga o haya tenido una relación de noviazgo o con la cual tenga o haya tenido una relación afectiva basada en la cohabitación y originada por parentesco, por matrimonio o por unión de hecho; la norma distingue dos situaciones: los casos en que la violencia doméstica se manifiesta en el marco de una relación de noviazgo y los casos en que la violencia doméstica se manifiesta en el marco de una relación afectiva; en esta segunda hipótesis, al contrario de lo que ocurre en la primera, se requiere la cohabitación y que la relación afectiva esté originada por parentesco, por matrimonio o por unión de hecho”  Se consideró que el demandado era responsable ante la justicia civil del resarcimiento por hechos aparentemente delictivos en relación a esta ley.

Lo que sorprende es el accionar judicial, dado que la violencia doméstica invocada no surge de una sentencia al respecto en sede de familia – como debiera corresponder ante este tipo de casos – ni a un actuar de la justicia penal; directamente se reclama en sede civil el resarcimiento por el daño recibido. ¿La prueba? un única denuncia policial, y los dichos de la actora que reclama U$S 100.000 por daño moral además de rubros como lucro cesante, daño a la vida de relacion, etc.

La mordaza feminista al parecer llega a los altos estrados, por lo que resulta casi anecdotico – sin dejar de ser por demás preocupante por los valores que representa el Poder Judicial en un país- citas a las que hace referencia el tribunal de apelaciones, que no surgen del expediente, si no que se realizan conjeturas añadiéndolo a la sentencia. Tales adendas al fallo, tienen la consecuencia de quedar como precedente judicial de aqui en más, por lo que progresivamente se instala el prejuicio anti masculino, desarticulándose cada vez mas la presunción de inocencia.

El tribunal consideró interesante añadir conceptos como:

“Ello, es producto del desequilibrio de poder que el demandado creó y del mecanismo perverso que se da en esta clase de patologías de las relaciones intrafamiliares. Esos períodos, son lo que los técnicos denominan “luna de miel”. Es una de las fases del ciclo de violencia, también denominada de “manipulación afectiva” donde el hombre, suele pedir perdón y promete no volver a ser violento (en cualquiera de sus formas). La mujer, perdona porque quiere creer que será así, aunque tema que se repita. Esta fase desaparece progresivamente a medida que aumenta de nuevo la tensión y se reproduce el ciclo. Por esa razón, el tema es tan complejo, no es lineal, tiene constantes marchas y contramarchas y en la inmensa mayoría de los casos, no se sale del síndrome de violencia si no es con ayuda profesional, lo que ciertamente, se verificó, en el subexamine”

“Las víctimas muchas veces soportan una relación abusiva a pesar del dolor que les pueda causar. Las razones son variadas, pero a modo de guisa, se pueden señalar: 1) dudas sobre su propia persona, con sentimientos de culpabilidad; 2) la víctima y la sociedad otorgan cierta permisibilidad al castigo que inflinge el esposo o concubino; 3) adversión policial; 4) miedo a la represalia del cónyuge o de la familia y 5) temor al desamparo económico”

No surge, de la declaracion, no se prueba en el expediente… pero no importa, lo importante es aportar – ahora desde lo judicial también – a construir este concepto de antagonismo entre hombres y mujeres, agregando trazos que formen una teoría del enemigo al que hay que combatir y castigar social, penalmente y ahora desde lo económico forzadamente.

Mientras la verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad ¿Que esperanza queda para la justicia y ejercicio de la verdad ante un sistema judicial adoctrinado? definitivamente la justicia solo es ciega cuando no va de la mano de la verdad.

Lea el fallo completo aquí

 

 

 

 

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