Uruguay: Con 63 votos a favor, Diputados aprobó la ley sobre la violencia de género

El proyecto de Ley Integral que regula la violencia de género, entró con menos de dos días a diputados, con el desafío titanico de requerir el estudio de más de 100 arts y normas fundamentales. A pesar de que los legisladores pidieron tiempo para analizarlo se negó… se debia aprobar si o si! y asi fue, se aprobó a pesar de miles de personas que se pronunciaron en contra, generando de esta forma una presunción de culpabilidad sobre una parte de los ciudadanos solo por poseer una cualidad: ser hombre! quienes a partir de la ley pasan a estar en una especie de libertad condicional. Las personas sanas queremos la coexistencia pacífica, el problema es como enfrentamos la violencia. Cuando queremos imponer soluciones así generamos más violencia. ¿De dónde provienen los reclamos, de un grupo mayoritario o de una minoría que presiona?

Se ataca la familia generando antagonismo con leyes como esta. Se entiende que la violencia doméstica es un flagelo, eso nadie lo discute, mientras las cifras – muchas veces mal analizadas – dan cuenta de varias mujeres que han muerto y mueren a manos de sus parejas o ex parejas, también se sabe que esta situación debe encuadrarse en un contexto general donde la violencia se manifiesta en todas partes. Por lo tanto  el tema de la violencia en sí,  merece ser tratado de forma especial, y no, como sucede en el proyecto aprobado, darle importancia solo a un aspecto de  la violencia.

Así mismo refiriéndose a la violencia basada en el género, el darle un tratamiento distinto a la violencia dependiendo del sexo de la víctima, se convierte en una política identitaria, legislando por categorías, fraccionando a la sociedad, lo que acarrea un quiebre en el principio constitucional de igualdad, donde todos somos iguales ante la ley y solo nos diferencian nuestras virtudes y talentos, como también terminamos violando el principio de universalidad de la ley.

A partir de esta norma subsisten dos leyes para juzgar un mismo delito, dependiendo de si lo hace una mujer o un hombre, con una franca desventaja en el segundo caso. Si un hombre ejerce violencia contra su pareja, lo atiende esta ley nueva. Pero si es la mujer, esto lo atiende la Ley de Violencia Doméstica ya aprobada, 17.514. Se genera así una asimetría: para el mismo delito hay dos leyes distintas.

Tampoco estamos tomando en cuenta datos de la realidad, que nos muestran que la violencia en nuestro país va más allá de una cuestión de género, por ejemplo los datos publicados por el Observatorio sobre Violencia y Criminalidad del Ministerio del Interior del 2016 muestran que de 265 homicidios, 42 fueron contra mujeres y 223 contra hombres. 16 fueron las mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas y 40 personas (entre las que hay mujeres y hombres) asesinados en el transcurso de una rapiña. Esto  lleva a concluir que en estos días se habla de una epidemia de violencia de género contra la mujer, cuando en realidad es una modalidad más de homicidio, varias veces inferior en cantidad a otras modalidades.

En otro sentido el art. 24 del proyecto genera la imposición de una postura ideológica en las políticas educativas mediante un “plan integral para transversalizar la perspectiva de género” y en particular los literales C) y E), violando por ejemplo el  art. 12.4 de la Convención Interamericana de Derechos Humanos que establece que “Los padres, y en su caso los tutores, tienen derecho a que sus hijos o pupilos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.

Lo mismo en el ámbito de la salud el art. 25 literales (A) y F) que desconocen la  patria potestad, y derecho de los padres a formar moralmente a sus hijos (como lo establece el art. 41 Constitución).

Este tema es un debate abierto en la sociedad uruguaya, varios padres ya han planteado su descontento ante las autoridades y se han levantado en contra de este tipo de educación por considerar que viola varias normas internacionales y nacionales que amparan el derecho de los padres de decidir que educación sexual se les brinde a sus hijos. Pero nuevamente se aprueba este atropello al derecho de los padres solapadamente.

La violencia es un mal a erradicar y que se debe trabajar en pos de políticas públicas que busquen prevenir y disminuir todo tipo de violencia, pero este no es el camino, en vez de protegerse a la mujer busca castigar a los hombres. Esta ley lleva a construir o fortalecer una mirada sesgada de la realidad donde el acento se pone en la construcción de los varones como “el enemigo”, y en la jerarquización de Políticas Publicas que ponen el acento en lo represivo y no se consideren abordar aquellos aspectos que potencian el desarrollo de las personas.

Esta ley dice “Los hombres son el problema” cuando la realidad es que LA VIOLENCIA ES EL PROBLEMA, no se puede estar a favor de una ley que empeora las cosas. Los derechos humanos son para defender a TODOS LOS HUMANOS, no solo las humanas. La ley no busca la verdad de los hechos, no busca quien dice la verdad ante una denuncia. Esa renuncia a la búsqueda de la verdad resulta inadmisible. por que sin verdad no se podrá anhelar justicia jamás.

*Franco Vera

 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s