Orgullo que atropella

Interprentando el sentir de una amplia mayoría de la población uruguaya, en referencia al izamiento de una bandera gay en el Parlamento, decimos:

Ayer fue izada en el parlamento, la bandera de los grupos LGBT que promueven la nueva agenda de derechos sustentadas en la ideología de género. Los parlamentarios según dice la prensa, serán observados atentamente, por lo que parece que tendrían que tener mucho cuidado, de no ofender violentamente, homofóbicamente, retrógradamente, y otros etcéteras, a las personas que promueven dicha ideología. En otras palabras, tendrán que asentir, reconocer, estar de acuerdo, con todos los avances logrados y con los que se postulan para un futuro cercano, o tendrán que meterse en el ropero y actuar hipócritamente de acuerdo a los postulados de la consabida conveniencia política, como ya hemos visto varios.

La conveniencia política ha empujado a muchos de ellos a mostrarse en algún momento o en determinado círculo, a favor de los valores fundacionales de la civilización occidental y en otros momentos, y/o círculos, mostrarse evolucionados, aceptando que lo que ayer era verdad hoy es mentira. Muchos de ellos no son “ni chicha ni limonada”, pero serán votados por nosotros en las próximas elecciones.

Celebramos que la gente tenga derechos a elegir y expresar libremente su sexualidad, no los odiamos, no los insultamos, no somos violentos, aunque nuestros valores están enraizados en las verdades permanentes, inmutables, de la biología. Los cromosomas XX y XY que residen en núcleo de cada una de nuestras células gritan en el silencio la realidad de la existencia del sexo masculino y femenino y los casi 6500 genes ligados a estos cromosomas que gritan también que no somos iguales, que somos distintos y que no nacimos para enfrentarnos en una lucha de clases feminismo contra machismo, o viceversa, sino para complementarnos, amarnos y respetarnos.

Repudiamos que el Estado se arrogue dictatorialmente, el derecho de imponernos a través de leyes contrarias a los reconocidos DDHH esa ideología. De igual modo la enseñanza laica, gratuita y obligatoria, que la impone como ideología única, ignorando que la laicidad es plural, amplia y abierta.

Repudiamos además, la imposición de la ONU y sus organismos colaterales sobre los gobiernos, que mediante presiones económicas y lobbies, hacen de una ideología o filosofía, la ideología del Estado, imponiendo un pensamiento único, y obligando a los padres a ceder sus derechos inherentes a la formación religiosa y moral de sus hijos, conforme a sus valores y principios.

Repudiamos la soberbia con la que el Estado pretende adoctrinar a nuestros hijos/as, enseñándoles que da lo mismo ser mujer XY que hombre XX, o adoptar género XX + XY y un innumerable números de etcéteras. Que sea derecho de algunos no significa que debemos ceder nuestra moral, nuestra dignidad, nuestra conciencia al Estado laico.

A quienes tienen y ejercen esa diversidad de derechos, respetamos y saludamos, no compartimos. Seremos firmes en ejercer y defender nuestros derechos inherentes, inalienables.

*Comité de Defensa de los Derechos Humanos

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