Uruguay: ¿Y si enseñamos algo más que la ideología de género?

Mientras datos en educación alarman: el 60% no finaliza educación obligatoria a los 24 años y ricos tienen cinco veces más chances de terminar bachillerato, nuestras autoridades continúan preocupadas únicamente por que se enseñen en las aulas los dictados de la ideología de género. ¿Que ciudadanos estamos formando? ¿Que dirección se le da a la nación?”

“Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad”  Diego Luís Córdoba (1907-1964) Abogado y político colombiano.

Sorprendido por la ausencia del presidente del Codicen, Wilson Netto, en la presentación del informe sobre el estado de situación de la educación, ayer, en el Palacio Legislativo, el senador Pablo Mieres, quien interpeló a las autoridades de la educación hace un mes, fustigó en las redes sociales el “faltazo” de algunas figuras clave justo cuando se divulgaban los resultados de los últimos dos años: ¿Tendría algo más importante que hacer? ¿Está fuera del país? ¿O no le gusta lo que dice el Instituto de Evaluación Educativa (Ineed)?”.

A la falta de Netto, se sumó la ausencia de la ministra de Educación, María Julia Muñoz, y de la directora del Consejo de Educación Secundaria, Celsa Puente. Esta última, junto al presidente del Codicen, se encontraban en Juan Lacaze, en el lanzamiento del proyecto “Ciudad del Conocimiento”.

Puente explicó a El País que ya había recibido el informe del Ineed el pasado jueves y que “poco aportaba” su presencia en el Palacio Legislativo, cuando había una actividad a varios kilómetros de Montevideo.

La Ley General de Educación, de 2009, creó el Instituto Nacional de Evaluación Educativa. Por tanto, este tipo de evaluaciones, como la de ayer, son un mandato fijado en la normativa. Si bien se trata de un informe técnico e independiente, fuentes vinculadas al análisis estadístico dijeron que “algunos gráficos querían mostrar que se está mejor de lo que se está”. Es que la escala utilizada parecía no reflejar las flaquezas, como la “cada vez peor relación entre matriculados y egresados de formación docente”.

Hace una década, habían ingresado a la formación docente 21.125 estudiantes. Ese mismo año se habían recibido 2.091. A fines de 2014 la cantidad de matriculados trepaba a 22.654, aunque el egreso, pocos meses después, cayó a 1.438. Aunque en la gráfica que publicó Ineed parezca imperceptible, hay una caída de casi cuatro puntos porcentuales.

Si bien la mayor novedad fue aquella que El País adelantó hace una semana: en 20 años no han mejorado los resultados de las pruebas en sexto de escuela, el informe del Ineed viene a confirmar algunas tendencias. Y, en especial, demuestra “un problema de calidad y de equidad”, resumió el consejero Robert Silva.

A los 17 años, la última edad teórica para el ciclo obligatorio, el 96% de los adolescentes de los hogares más ricos accedía al sistema educativo. Entre los más pobres, la cifra cae al 59%.

A la misma edad, la diferencia también se nota en el rezago: entre los más ricos, 76% asiste sin rezago. Entre los más pobres, lo hace el 17%.

Si se toma en cuenta a los que tienen un año más (18), la diferencia entre niveles socioeconómicos alcanza los 49 puntos. “Esta información señala una muy clara desigualdad (…) más aún cuando se toma en cuenta que en el 20% de hogares de menores ingresos vive el 46% de los adolescentes de 12 a 17 años”, concluye el Ineed.

A los 22 años, el egreso de la educación media superior presenta diferencias marcadas: termina el 71% de los jóvenes de hogares más favorecidos, mientras que solo egresa un 15% de los que pertenecen a los hogares más desfavorecidos. Si bien en la última década hubo una mejora en estos porcentajes, en la educación media (Secundaria y UTU) “solamente” se movió cuatro puntos.

Lentitud de cambio preocupa a Ineed.

Hubo mejoras significativas en la universalización de la educación y, en especial, un crecimiento en la demanda de enseñanza inicial. Pero la falta de resultados contundentes en las pruebas de Primaria y PISA (en Secundaria), y la marcada grieta de egreso según el nivel socioeconómico, son señaladas como preocupaciones en el último informe del Ineed.

Algunas figuras de Eduy21 refieren a que el problema es estructural y se necesita un cambio de fondo. El consejero Robert Silva, sin embargo, dice que eso “requiere una modificación constitucional” y que “no es el momento para llevar a Uruguay a una discusión de esta naturaleza”.

Para Silva, “tiene que haber un liderazgo” y “cambios en la currícula”. Además, imagina que Secundaria siga las intenciones de Primaria en crear instituciones acordes al contexto, con apoyo a los docentes y alumnos. En eso coincide Celsa Puente, pero “no hay presupuesto”, remató el consejero.

Fuente: 60% no finaliza educación obligatoria a los 24 años

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