¡Todos contra todos!

¿Qué tienen en común todas las minorías oprimidas -feminismo, ideología de género, islam…- para que, siendo opuestas en muchos aspectos, caminen de la mano sin aparentes problemas? ¿Qué ocurriría si uno de estos grupos dejase de ser oprimido, o dicho de otra forma, en caso de ‘derrotar’ a la familia, ¿qué pasaría con este grupo y sus diferencias? ¿Seguirían unidos? ¿Vivirían felices? ¿O estallarían batallas internas? ¿Quién sería el oprimido entonces? Los escenarios que expongo a continuación no son fruto de mi imaginación, pues muchos de ellos ya han tenido lugar. Analicemos los posibles frentes de batalla:

El denominador común de todas estas minorías reside en su enemigo común, al que llaman heteropatriarcado, que se podría traducir en la familia. Según su visión, el hombre es el opresor, la mujer la oprimida y los hijos las víctimas, y por tanto, los futuros opresores porque es lo único que aprenden.

Para ellos, esta institución se ha convertido en el siglo XXI en el mayor agente opresor de la historia de la humanidad, hasta tal punto que ha logrado unir a todos los sectores minoritarios de la sociedad para intentar destruirla.

En el último lustro su avance ha sido imparable, sobre todo con la ideología de género, pero el funcionamiento de la teoría del oprimido es no parar nunca, marcando objetivos sino imposible, desde luego irreales. Si una minoría deja de ser marginada y ofendida y se integra al 100% en la sociedad, se convierte en opresora

Siempre habrá un opresor, y siempre habrá un oprimido. Si un grupo deja de ser marginado y ofendido y se integra al 100% en la sociedad, se convierte en opresor. No hay alternativa en esta teoría.

1. Feministas contra ideología de género

Si una mujer sufre discriminación por el mero hecho de serlo, y tiene que abrirse paso con más esfuerzo que los hombres para alcanzar los mismos éxitos, ¿por qué un hombre que ha disfrutado de semejante privilegio goza del beneplácito feminista cuando con 40 años se cambia de género?

Hay dos sectores feministas ante esta pregunta. El mayoritario, que opina que esa persona ha sufrido discriminación por ser transgénero, y el minoritario, que se opone a que se premie a esa persona porque durante años gozó de unos privilegios que ellas no tenían. No dicen que no sufriese discriminación, pero sí se niegan algunos reconocimientos que según ellas deberían ser exclusivos de las mujeres, como con el Premio Mujer del Año de la revista Glamour, que en 2015 recibió Caitlyn Jenner, anteriormente conocido como Bruce Jenner.

¿Debe un hombre experimentar la menstruación, sufrir piropos indeseados, percibir un salario menor y pasar por un embarazo -por poner algunos ejemplos- para poder considerarse realmente una mujer?

Murray y Greer sufrieron las consecuencias de decir cosas como que una transexual “no es una mujer real por cortarse el pito”

Esta pregunta viene dada por dos ejemplos que ya expuso Candela Sande en un artículo. Las periodistas y feministas Jenni Murray y Germaine Greer, osaron decir cosas como que una transexual “no es una mujer real por cortarse el pito”. La primera sufrió boicot y tuvo que cancelar actos, la segunda fue despedida.

Pero sin querer alargarme demasiado, este no es ni siquiera el único campo de batalla entre feminismo e ideología de género. El más reciente está en el deporte, donde hombres que ahora son mujeres, compiten en versiones femeninas y con enorme éxito además. Como Laurel Hubbard, campeona de levantamiento de peso de Australia, con el enfado de algunas de sus compañeras.

Que una persona pueda cambiarse de sexo es legal en mucho países, pero ¿es justo que puedan participar en deportes femeninos o quejarse de machismo como el resto de mujeres?

2. Islam contra LGTB y feminismo

Este punto es más corto. A pesar de que muchas feministas en Occidente defienden ahora el velo como uno de sus símbolos, o el ‘burquini’ como un arma simbólica contra el heteropatriarcado’, no es menos cierto que a la vez muchas feministas musulmanas -la mayoría árabes- hacen lo contrario en sus países de origen. ¿Por qué será?

La defensa del uso del velo es totalmente legítima como símbolo religioso, o como mero producto de vestimenta, pero cuando abrir la puerta a una chica u ofrecer ayuda para cargar un peso se convierte en micromachismo por infravalorarla -antes se llamaba educación-, no tiene mucho sentido que el velo, una prenda impuesta en muchos países musulmanes en los que las mujeres no tienen derechos, sea algo feminista.

Eso en cuanto a símbolos, porque si entramos en que la homosexualidad está prohibida, castigada, perseguida en incluso penada con la muerte en varios países de Oriente Medio -vamos, que el Orgullo Gay solo se ve por Israel en esas tierras- la alianza es cuanto menos curiosa.

El problema de estos asuntos suele estar en que solo se ve que el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Habrá que observar finalmente quién ha utilizado a quién en este frente.

3. Feministas contra LGTB

Este es un asunto con división de opiniones en ambos grupos, y es que todavía no existe una postura oficial para los vientres de alquiler. ¿Derecho o explotación? En Actuall hemos hablado largo y tendido sobre este tema, publicando además opiniones de gays, lesbianas o feministas.

La división interna por este asunto es la primera fractura real de la cáscara del huevo. Si tuviese que apostar, diría que los vientres de alquiler se acabarán aprobando en la mayoría de países europeos, y por lo tanto la versión oficial será la del libre mercado -que cada uno haga lo que quiera-, aunque no subsanará la división interna.

En todo caso, los mayores beneficiados sería los hombres homosexuales -por razones obvias-, lo que abordaré en el punto quinto.

4. Negros contra ideología de género

Puede sonar absurdo, pero hay un caso muy llamativo sobre este asunto. Se trata de Rachel Dolezal, una blanca que dice ser negra. Para Rachel ser negra no es una cuestión de nacimiento, sino de sentimiento, pero las negras no opinan lo mismo. Según la ideología de género Rachel tiene razón, pero según la biología no. ¿Qué pasaría con este autobús?

Hasta ahora Rachel no ha tenido suerte y la comunidad no la ha aceptado a pesar de sus sentimientos. ¿Es eso discriminación? ¿Y que pasa con los derechos transespecie, como aquella chica que dice ser un gato?

O después del género viene la raza, la edad, el transespecie, etc. o la ideología de género va hacia atrás

Hasta ahora toda la teoría de la ideología de género se ha circunscrito al tema del género, pero como he mencionado antes para que se mantenga esta teoría tiene de avanzar siempre, parar es retroceder. Porque, si después del género no viene el poder elegir la raza, la edad -como otro que se sentía un niño de cinco años- o la especie, etc. ¿cómo se sustenta que uno sí y los otros no? Si sólo es válido elegir si se es hombre o mujer por sentimiento, en realidad la teoría se contradice. ¿Por qué no puede también estar la edad en el cerebro, como dijo el joven de 85 años San Juan Pablo II?

5. Hombres homosexuales contra LGTB

Es un capítulo algo más especulativo, ¿qué tendría que suceder para que el huevo no se rompiese del todo en caso de acabar con el objetivo actual, la familia? Si los hombres ya no fuesen machistas, homofobos, islamofobos, lgtbfobos, etc. ¿Quién oprimiría a quién?

Esto ya es aventurarse, pero mi apuesta sería que los hombres homosexuales serían los nuevos opresores, preferiblemente blancos, delgados y de derechas. Pesaría más la masculinidad que otros aspectos.

Por ejemplo, si retomamos el punto de los vientres de alquiler, las mujeres solo necesitan inseminarse para poder tener hijos, mientras que los hombres requieren a una mujer y nueve meses de espera. ¿Quién oprime? ¿Quién sale beneficiado de esta legalización?

Por otro lado, su salario medio medio es mayor que el de las mujeres y el de los transgénero, y su fuerza física y sus privilegios también superan a la mujer. Vamos, que son los hombres heterosexuales de antes solo que con otra orientación sexual. No hay más que ver como ahora los homosexuales que apoyan a Marine Le Pen pueden recibir insultos impunemente de todo el mundo -excepto por su condición sexual-.

Y aunque esto podría cambiar si el choque entre musulmanes y LGTB estallase antes, solo el tiempo revelerá la respuesta.

Fuente: Los cinco frentes de la futura guerra civil entre LGTB, feminismo, islam e ideología de género

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